PREVENCION RIESGOS LABORALES 2015

BLOG de divulgación de PREVENCION de RIESGOS LABORALES.

Una sentencia considera como accidente de trabajo la ansiedad con depresión

ABTPRL | 30 Julio, 2011 14:29 | facebook.com google.com twitter.com

Una sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Pamplona ha considerado como accidente de trabajo la "ansiedad con depresión" sufrida por una trabajadora, por lo que ha condenado a la mutua a abonar el subsidio por su incapacidad temporal. El fallo declara que la demandante trabajaba como dependienta en una empresa de Estella desde el 5 de diciembre de 1979 y el 30 de julio de 2009 fue despedida alegando que había sustraído un billete de 50 euros. 
El despido fue recurrido por la trabajadora, de 55 años, quien, tras diversas iniciativas, solicitó finalmente que la baja médica solicitada en la misma fecha de su despido y el posterior proceso de incapacidad temporal debía considerarse derivado de un accidente de trabajo. 
El tribunal, tras subrayar que para considerar el accidente de trabajo se precisa una conexión entre la lesión sufrida y el trabajo que se ejecuta, ha dictaminado como "cierto" que el proceso de incapacidad temporal iniciado por la trabajadora tenía su origen en el "conflicto laboral" desencadenado por la imputación de la sustracción de los 50 euros. 
Y ello, además, porque los hechos, tratándose de una ciudad pequeña como Estella, fueron conocidos por la mayoría de los vecinos. A esto se sumó que el despido finalmente se declaró improcedente y la empresa optó por la readmisión de la mujer.

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Los porqués del hambre: MERCADO MUNDIAL ALIMENTOS

ABTPRL | 30 Julio, 2011 09:59 | facebook.com google.com twitter.com

Vivimos en un mundo de abundancia. 
Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000.
Comida, hay.
Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?.
La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos... contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.

La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.

El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.

En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos...) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea...) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.

Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.

La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.

El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.

La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.

Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: "El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución".

Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la "soberanía alimentaria", y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una "democracia real, ya" en la agricultura y la alimentación.

Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, es autora de Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos.
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Muere un obrero al caer desde ocho metros de altura

ABTPRL | 29 Julio, 2011 09:23 | facebook.com google.com twitter.com

Tenía 60 años y ha muerto esta mañana tras caer al vacío desde la cubierta de una nave que intentaba reparar en el distrito de Villaverde de la capital. Según ha informado un portavoz de Emergencias Comunidad de Madrid 112, sobre las 9.45 una llamada ha alertado del accidente laboral cuyas causas está investigando la Policía Municipal de Madrid.
La cubierta sobre la que trabajaba el obrero, de teja o de uralita, ha cedido y se ha precipitado desde una altura de ocho metros al interior de la nave. 
Los sanitarios de la UVI del SUMMA-112 que se ha desplazado al lugar solo han podido confirmar el fallecimiento del hombre.
Técnicos de CCOO y UGT de Madrid han denunciado que el trabajador no llevaba puesto arnés ni estaba sujeto a una línea de vida. La víctima es un albañil de nacionalidad búlgara que trabajaba para una empresa subcontratada para acondicionar la cubierta de la nave.
Este accidente laboral se ha producido dos días después de que un trabajador muriera al caerle encima un palé con arena en el distrito de Puente de Vallecas, y de que otro hombre resultara herido grave en Collado Villalba al caerle encima una viga de cemento que le aplastó los tobillos.
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Vuelve el síndrome de Sheffield: el subempleo femenino sustituye al empleo masculino

ABTPRL | 29 Julio, 2011 07:15 | facebook.com google.com twitter.com

El mercado de trabajo muestra como ningún otro indicador que la actividad económica está paralizada y que no ha concluido la destrucción de ocupación, pero sobre todo que el horizonte sigue plagado de niebla y no hay expectativas para consolidar la contratación. 
Los datos aportados por la Encuesta de Población Activa en el segundo trimestre revelan una destrucción continua, aunque alejada de la de hace dos años, de empleo masculino de carácter fijo, y su sustitución por empleo femenino de mucha menos calidad, con contratación temporal masivamente, e incluso con el recurso al tiempo parcial.
Gráficamente: el subempleo femenino sustituye al empleo masculino.
Es una tendencia que se puso de manifiesto en los momentos más duros de la crisis, en 2009 y 2010, cuando el ajuste en la construcción y la industria destruía masivamente ocupación masculina y disparaba la tasa de paro del cabeza de familia, y las mujeres hasta entonces inactivas se apresuran a buscar una alternativa de renta regular.
El ejercicio llegó incluso a equilibrar el número de parados hombres y mujeres, en una suerte de fenómeno que aquí llamamos el síndrome de Sheffield: pérdida de empleo masculino industrial y bien remunerado, y aparición de ocupación en sectores más propias para las mujeres, tanto por sus niveles de esfuerzo físico como por la flexibilidad de la jornada.
La película Full Monty, ambientada en la Sheffield industrial de los ochenta, es quien mejor ha retratado este fenómeno de cambio de roles laborales.
La Encuesta de Población Activa del segundo trimestre es nominalmente positiva, pero cualitativamente es muy preocupante.
No hay ni un solo signo que permita creer que la recuperación es inminente, tanto por la naturaleza temporal de la contratación, como por el hecho de que la tasa de destrucción de empleo sigue aún en el 1% (0,94% para ser exactos).
Hoy hay 188.200 parados más que hace un año, y 173.600 ocupados menos, y todo ello pese a que la población activa se ha estancado.
En el trimestre se ha generado únicamente empleo temporal (el 91,3%), mayoritariamente a tiempo completo, eso sí, y concentrado en mujeres.
Sólo los sectores de los servicios (mayoritariamente las actividades turísticas) han generado empleo, mientras que todos los demás tienen un desempeño negativo en los últimos doce meses. Los hombres han registrado incluso una caída fuerte del número de activos, sobre todo por una salida anticipada del mercado de trabajo por jubilaciones anticipadas y prejubilaciones, práctica muy extendida en sectores con grandes empresas que disponen de recursos para facilitar salidas no traumáticas de sus plantillas.
Los activos masculinos descienden en 20.000, mientras que se incrementa en 94.000 en las mujeres, reanimadas por la pérdida de pulso de los asalariados hombres, y la necesidad de sustituir su renta en los hogares.
Llama la atención precisamente la fuerte concentración de empleo femenino creado en el trimestre a partid de los 45 años, e incluso a partir de los 55, donde se aloja el colectivo más numeroso.
Aunque se ha producido un notable alivio en el empleo en los servicios, las comunidades autónomas no han cambiado prácticamente el perfil del desempleo, y sus tasas de paro siguen elevadas donde ya lo estaban.
Así, Canarias sigue teniendo una tasa de desempleo del 29,76%, seguida de Andalucía con el 29,71%. Murcia la tiene por encima del 24%, y por encima del 23% Castilla Las Mancha, Extremadura y Comunidad Valenciana.
Vuelve el síndrome de Sheffield: el subempleo femenino sustituye al empleo masculino
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CINCO DIAS: Quién puede cobrar el paro y cuánto.

ABTPRL | 29 Julio, 2011 06:54 | facebook.com google.com twitter.com


Cola ante la oficina del INEM
Cola ante la oficina del INEM . Los trabajadores se vuelven más "transigentes" con las condiciones laborales debido a la crisis. -
M. P. L. - Madrid - 29/07/2011






El gasto en protección por desempleo se ha convertido en uno de los mayores agujeros de las arcas públicas. De los 2,7 millones de beneficiarios que existen actualmente, más de la mitad reciben prestaciones a nivel asistencial y el resto, a nivel contributivo. Pero, cómo está articulado el mecanismo en cada caso.
¿Quién puede solicitar la prestación contributiva?
El seguro de paro exige principalmente dos requisitos: encontrarse en "situación legal de desempleo" y haber cotizado por un periodo mínimo de 360 días (12 meses) dentro de los 6 años anteriores a quedarse en paro.
La primera condición podrá acreditarse después de un despido (individual o colectivo); de la extinción de un contrato temporal o en periodo de pruebas; a raíz de la suspensión temporal de empleo o reducción de la jornada en un expediente de regulación de empleo (ERE); por la muerte, jubilación o incapacidad del empresario, o una vez declarada la incapacidad permanente total del trabajador para la profesión habitual.
La marcha voluntaria de la empresa, por lo tanto, no genera derecho a cobrar la prestación contributiva, excepto en las siguientes circunstancias: traslado del centro de trabajo que exija un cambio de residencia, "modificación sustancial" de las condiciones de trabajo (horario, jornada o turnos) y otras "causas justas" que dictamine el juez o el acta de conciliación.
Asimismo, pueden optar al seguro de paro quienes vuelvan a España después de finalizar un contrato en el extranjero.
Algunas situaciones de incompatibilidad establecidas
La percepción de la prestación exige no realizar ninguna actividad por cuenta propia (independientemente del número de horas que se dediquen) y no cobrar una pensión de la Seguridad Social, excepto la de jubilación parcial y las que hayan sido compatibles con el trabajo que originó la prestación.
¿A cuánto asciende la prestación contributiva?
La cuantía diaria de la prestación contributiva será del 70% de la base reguladora del trabajador durante los 6 primeros meses de derecho. A partir de ese periodo, se recibe el 60%.
La base reguladora se calcula sumando las bases de cotización por contingencias profesionales de los últimos 180 días cotizados a la Seguridad Social y dividiendo entre 180.
Asimismo, la ley establece cada año unos topes máximos y mínimos. En 2011, el importe mínimo mensual de la prestación es de 497 euros, si no se tienen hijos a cargo, y de 664,74 euros, si se tiene al menos un hijo a cargo. El máximo mensual es de 1.087,20 euros, sin hijos a cargo; de 1.242,52 euros, con un hijo a cargo, y de 1.397,83, si se tienen dos o más hijos a cargo.
Son considerados hijos a cargo los menores de 26 años o mayores con discapacidad que convivan con el demandante y no tengan rentas superiores a 641,40 euros al mes.
Cuando el desempleo es consecuencia de la pérdida de un trabajo a tiempo parcial, los importes máximos y mínimos se reducirán en proporción a la jornada trabajada.
¿Cuánto tiempo dura la prestación?
La duración de la prestación depende de las cotizaciones realizadas en los últimos 6 años -siempre que éstas no hayan sido utilizadas para una prestación anterior-. Se aplica la siguiente escala:
- De 360 a 539 días de cotización, corresponden 120 días de prestación
- De 540 a 719 días de cotización, corresponden 180 días de prestación
- De 720 a 899 días de cotización, corresponden 240 días de prestación
- De 900 a 1.079 días de cotización, corresponden 300 días de prestación
- De 1.080 a 1.259 días de cotización, corresponden 360 días de prestación
- De 1.260 a 1.439 días de cotización, corresponden 420 días de prestación
- De 1.440 a 1.619 días de cotización, corresponden 480 días de prestación
- De 1.620 a 1.799 días de cotización, corresponden 540 días de prestación
- De 1.800 a 1.979 días de cotización, corresponden 600 días de prestación
- De 1.980 a 2.159 días de cotización, corresponden 660 días de prestación
- A partir de 2.160 días de cotización, corresponden 720 días de prestación
En caso de haber trabajado a tiempo parcial, cada día trabajado se considera como un día cotizado, con independencia de la jornada.
¿Se aplica algún tipo de deducción al importe bruto de la prestación?
Sí, se le aplicarán dos tipos de deducciones: la parte de cotización a la Seguridad Social a su cargo. Y la retención a cuenta del IRPF, cuando proceda.
El Estado costea el 100% de la cotización empresarial a la Seguridad Social del parado y el 35% de la cuota del trabajador.
¿Cuándo debe realizarse la solicitud?
El beneficiario deberá inscribirse como demandante de empleo y solicitar la prestación en el plazo de los 15 días hábiles siguientes (no se cuentan los domingos ni festivos) al último día trabajado. Si la empresa le ha abonado las vacaciones por no haberlas disfrutado con anterioridad al cese, debe presentar la petición en el plazo de 15 días hábiles siguientes a la finalización del periodo equivalente a las vacaciones.
Para efectuar la solicitud, el desempleado puede utilizar el procedimiento electrónico, a través de la página www.sepe.es, dirigirse al Servicio Público de Empleo por correo o acudir a la oficina que le corresponda.
¿Quién tiene derecho a las prestaciones asistenciales?
Si el desempleado no ha cotizado lo suficiente para percibir la prestación contributiva, puede optar al subsidio. Para ello es preciso haber cotizado por lo menos 3 meses, si se tienen hijos, o 6 meses, si no es así.
En este particular, la duración del subsidio se corresponde con la siguiente escala:
- Entre 90 y 119 días cotizados: 3 meses de subsidio
- Entre 120 y 149 días cotizados: 4 meses de subsidio
- Entre 150 y 179 días cotizados: 5 meses de subsidio
- 180 ó más días cotizados y sin responsabilidades familiares: 6 meses de subsidio
- 180 ó más días cotizados y con responsabilidades familiares: 21 meses de subsidio
Dentro de los colectivos con derecho a un subsidio también están, entre otros, aquellos parados que han agotado su prestación contributiva y tienen responsabilidades familiares y los trabajadores mayores de 45 años que han agotado su prestación contributiva, aunque no tengan hijos. En este caso, la duración de la prestación asistencial oscila entre 18 y 30 meses en función del seguro de paro agotado.
Asimismo, existen prestaciones asistenciales para colectivos concretos, como liberados de prisión, víctimas de violencia de género, etc. 
El subsidio de desempleo más extendido es el de mayores de 52 años, que deben haber cotizado al menos 6 años a lo largo de su vida laboral. Los beneficiarios cobran la ayuda hasta que llega su edad de jubilación.
En 2011, la cuantía del subsidio es de 426 euros (cantidad actualizada cada año). El requisito principal para todos los grupos es carecer de ingresos propios superiores a 481,05 euros mensuales.
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